La falta de sueño lleva perturbándonos durante siglos. El insomnio es vinculado a menudo al estrés, la ansiedad y el miedo al fracaso, preocupaciones en general.
Hay factores de insomnio pasajero, como los exámenes o esas veces que le damos vuelta constantemente a lo que dijimos o no en una discusión, y otros de alcance mucho más prolongado, como pasar una época difícil en el trabajo o bien sin él, tener que cuidar de un bebé, preocuparnos por la salud de algún ser querido o, sin ir más lejos la actual pandemia mundial por la que estamos pasando.

Afortunadamente hay un remedio a este problema, estos 6 consejos te ayudarán a mejorar la calidad del sueño:
1. No lo fuerces
Las personas con insomnio suelen invertir mucho tiempo y energía en conciliar el sueño, y así es más difícil dormirse. “El sueño es como una paloma que se posa junto a nuestra mano: se quedará quieta mientras no le prestemos atención; si uno hace el intento de atraparla, sale volando”.
2. Levántate a la misma hora todos los días (fines de semana incluidos)
Eso de compensar el sueño levantándote tarde los fines de semana no te va ayudar a largo plazo. Hay que llenar el tanque de ganas de dormir. De modo que cuanto más tiempo pases despierta, más se va llenando tu tanque de sueño para que, cuando al fin te vayas a la cama, el tanque esté tan lleno que te quedes dormida enseguida.
3. Repasa el día antes de ir a la cama (no en ella)
Incluso se recomienda que escribas tus preocupaciones en un tipo de diario.
Hace unos años se llevó a cabo un estudio donde se medía la velocidad con que se quedaban dormidos los individuos. Luego se les pedía que iniciaran un diario donde tenían que ir anotando todas sus preocupaciones. Se dieron cuenta de que para algunas personas, el ritual de escribir lo que les pasaba les ayudaba a conciliar el sueño en casi la mitad de tiempo de lo habitual. ¡Inténtalo!
4. Los beneficios de un baño caliente: bajar la temperatura corporal
Especialistas confirman que siempre es más fácil conciliar el sueño en una habitación fría que en una donde haga calor, ya que el cerebro y el cuerpo necesitan que su temperatura interna baje más o menos un grado centígrado durante la noche para poder conciliar el sueño y mantenernos dormidos. Así que, ante el calor, más nos vale abrir una ventana, poner el aire acondicionado o prender el ventilador. Otra buena opción es darnos un baño caliente justo antes de ir a la cama, y no solo por el placer y el relax que nos aporta sino que el agua tibia hace descender la temperatura del cuerpo y lo prepara para el sueño,
5. Prueba a visualizar
Si sigues pensando de manera verbal cuando te vas a dormir, te costará más conciliar el sueño. Los ejercicios de visualización te ayudan a aplacar ese tipo de pensamiento más verbal. Prueba a imaginar que vas dando un largo paseo por un lugar tranquilo (donde ya hayas estado). Centra la atención en tus sentidos: ¿qué aroma percibes?, ¿oyes cantar a los pájaros o el crujido de tus pisadas sobre las hojas secas? Imagina que llegas hasta un árbol y pones tus manos sobre su corteza, notas la textura y la frescura del tronco. Sigue visualizando esta escena, centrándote en todos los detalles que puedas, hasta que, por fin, los árboles queden atrás y caigas en un profundo sueño.
6. Incorpora la meditación a tu rutina
Dormirse no es como apagar un interruptor, es más bien como aterrizar un avión, el cerebro necesita su tiempo para ir descendiendo hasta tocar tierra y coger el sueño”. Los especialistas recomiendan probar unas cuantas semanas con algún programa de meditación, que nos enseñe a relajar la mente y liberarla de ansiedad y estrés, para que cuando nos metamos a la cama ya vayamos más calmados.









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