Lo que Debes Saber

Madre e hijo competirán juntos en los Juegos Olímpicos de Invierno representando a México

Hay historias olímpicas que se sienten grandes por las medallas, y otras que se sienten gigantes por lo que representan. La de Sarah Schleper y su hijo Lasse Gaxiola entra directo en la segunda categoría. En los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, México vivirá algo que nunca había pasado: una mamá y su hijo compitiendo juntos en la misma edición.

Sarah Schleper no es cualquier nombre en el mundo del esquí alpino. Es una atleta con una carrera larguísima, nació en Vail, Colorado, uno de los lugares más importantes para el esquí en Estados Unidos, y Milano-Cortina 2026 será su séptima participación olímpica.

Cuatro veces fue a Juegos Olímpicos representando a Estados Unidos, pero desde hace algunos años decidió competir por México, país al que se integró desde lo personal y lo familiar, pero lo verdaderamente especial es que, esta vez, no llegará sola.

A su lado, aunque no siempre físicamente por las sedes, estará Lasse Gaxiola, su hijo de apenas 17 años, quien hará su debut olímpico representando a México. Lasse nació en México y es hijo también de Federico Gaxiola, entrenador mexicano y pieza clave en su formación deportiva.

La clasificación de Lasse se confirmó recientemente, aseguró la quinta y última plaza para México en esquí alpino, cumpliendo con todos los criterios internacionales, sumando puntos en competencias oficiales y aprovechando el último cupo disponible. Con eso, además, se convirtió en el atleta más joven del equipo mexicano rumbo a Milano-Cortina 2026.

Y por si faltaba algo más simbólico: según el historiador olímpico Bill Mallon, Sarah y Lasse serán la primera dupla madre-hijo en competir juntos en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Nunca antes había pasado, ni en México ni en ningún otro país.

Sarah competirá en Cortina d’Ampezzo, mientras que Lasse lo hará en Bormio, a unas cuatro horas de distancia. Sus pruebas tampoco coinciden del todo: ella estará en el super-G y el eslalon gigante; él, en el eslalon gigante y el eslalon. Verlos competir juntos no será tan simple como sentarse en la misma tribuna, pero eso no le quita fuerza a la historia.

Lo más hermoso de todo es que en 2011, cuando Sarah aún competía en la Copa del Mundo y estaba por retirarse del equipo estadounidense, bajó una pista de eslalon con su hijo en brazos. Hoy, más de una década después, ese mismo niño estará bajando pistas olímpicas por su cuenta, con su mamá compitiendo en los mismos Juegos.

Sarah lo dijo claro: para ella, el verdadero éxito ya ocurrió. Que los dos estén ahí, juntos, es suficiente, no se trata de podios ni de rankings, sino de algo mucho más emocional.

Acerca del autor

Diario Pinky

Agregar comentario

Realiza un comentario