Me Quiero Me Cuido

Si quieres ponerte en forma, NO cometas estos 12 errores:

Ni operación bikini, ni matarse en el gym, lo que necesitas para ponerte en forma es cambiar el chip. A la hora de ponerte en forma no todo vale. Son muchos los errores, los mitos, las medias verdades y las dudas que circulan en torno al fitness.

Las redes sociales no han hecho más que añadir leña al fuego y, a veces, sembrar más confusión. Afortunadamente, en la medida que el fitness se ha convertido en un piedra angular del bienestar y el estilo de vida saludable, cada vez hay más estudios e investigaciones sobre lo bueno, lo malo y lo que está por venir en materia de entrenamiento.

#1. Entrenar más es mejor. ¡ERROR! (con mayúsculas), exclama Marcos Lorente, entrenador personal de Team Fit Madrid, y aclara: “está más que demostrado que más no es mejor; de hecho, es peor. De ahí vienen la mayoría de sobrecargas y lesiones (además de la utilización de técnicas y/o pesos inadecuados). Hay que estar concentrado cuando estamos entrenando, tomar los tiempos de recuperación necesarios, no los que nos dé la gana, y, para evitar lesionarnos, sobreentrenarnos y frustrarnos por no conseguir nuestros objetivos, contactar con un profesional.

#2. Intentar darlo todo el primer día. Es un fallo de principiante. No planificar, dar por hecho que sabemos lo que estamos haciendo e intentar hacerlo todo el primer día pondrá en riesgo la continuidad y nuestro proceso.

#3. Para eliminar la grasa abdominal hay que hacer muchos abdominales. Es uno de los mitos más extendidos, el cuerpo no funciona así. No existe ningún ejercicio que haga que la grasa desaparezca por arte de magia de una zona en concreto.

#4. El ejercicio adelgaza. O no. El ejercicio como vía para perder peso no es un planteamiento correcto, “entrenar en realidad ayudará a regular nuestro peso siempre y cuando vaya acompañado de una alimentación correcta. 

#5. Cuanto más se suda, más se adelgaza. Por mucho que sudes entrenando en cuanto te hidrates volverás a recuperar el agua que tu cuerpo ha eliminado con el ejercicio. El sudor es un indicador de la intensidad del esfuerzo y tiene una función fisiológica esencial para liberar el calor y mantener la temperatura interna. Si te pesas antes y después de una sesión de entrenamiento, posiblemente la báscula marque un valor distinto, pero eso no significa que hayas perdido peso. El sudor está compuesto de agua y sales minerales, no de grasa.

#6. Si hago pesas, me voy a poner muy musculosa. Puro prejuicio. Hay una creencia totalmente antigua y errónea de que los ejercicios con pesas nos pondrán musculosos. Nada más lejos de la realidad. El ejercicio de alta intensidad basado en la resistencia, ya sea con pesas, cintas elásticas o incluso nuestro propio peso aporta innumerables beneficios: un aumento del metabolismo quemando más calorías en estado de reposo, una mayor pérdida de grasa, un incremento de la tonificación en nuestro cuerpo, una mejora en la salud cardiovascular, un aumento de la densidad ósea, etc. Y las mujeres podemos tener total seguridad de que no ocurrirá una masculinización de la figura, pues la cantidad de estrógenos en su constitución hormonal nos protegen perfectamente.

#7. ¿A quién te quieres parecer? Si este es tu motivo para entrenar, vas por mal camino. Así lo piensa Alex García para quien fijarse en el físico de los demás y tomarlo como referente es una de las motivaciones más erróneas. “Lo peor que podemos hacer es copiar todo aquello que veamos porque sus rutinas están elaboradas para una persona completamente diferente a nosotros y con un objetivo que puede que no sea el mismo al nuestro”.  

#8. Buscar resultados exprés. Desconfía de quien te prometa resultados inmediatos, porque para notar de verdad los beneficios del entrenamiento “se necesita mucha constancia y un periodo mínimo de 6 meses. Además sin una dieta adecuada es muy difícil (casi imposible) lograr un buen estado físico. Esa premura por ponerse en forma rápidamente hace que algunas personas abandonen su objetivo. La principal consecuencia de esto, es el desconocimiento y el no pedir ayuda a un entrenador calificado que te pueda guiar en el proceso y objetivo que vas buscando.

#9. Ni mucho, ni poco, sino todo lo contrario. Según la OMS para que el ejercicio tenga beneficios para la salud hay que realizar 150 minutos minutos de ejercicio moderado a la semana. Pero la palabra moderado puede tener múltiples interpretaciones. “Ejercicio moderado” es aquel que, cuando lo finalizamos, no acabamos exhaustos y al día siguiente no nos sentimos doloridos por el esfuerzo realizado. No existe mejor forma de saber cuál es nuestra intensidad adecuada que hacer los ejercicios progresivamente e ir avanzando poco a poco ya que, de esta forma, matamos dos pájaros de un tiro: conoceremos nuestro estado físico y sabremos cuál es la mejor manera de entrenarlo. 

#10. “Estoy en forma porque voy al gym”. Pues no necesariamente. Entrenar te servirá de poco si pasas el resto del día sentado y sin apenas moverte, además hay que buscar otras opciones que nos activen, porque solo cambiando ciertos hábitos de vida podemos mejorar la salud. 

#11. Los suplementos ayudan a ponerte en forma. Desconfía. Poner tus expectativas de resultados en tomar suplementos nutricionales es un error. Lo principal es alimentarse bien, practicar deporte y no ser una persona sedentaria. En cuanto a los suplementos sólo muy pocos están avalados por la evidencia científica.

# 12. Vestirse para la ocasión. Tan importante como el cuándo, cómo o cuánto es tener el equipamiento adecuado para entrenar. No subestimes su importancia porque con un material de mala calidad puedes tener alguna lesión o sentirte incómoda. Además, el calzado siempre debe estar acorde con la práctica que vamos a ejecutar. Es importante porque nos facilitará la tarea. 

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Diario Pinky

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