Un ritual para despedir a esa persona que no está más en nuestra vida.
Existen personas que ocuparon un lugar importante en nuestra vida pero también fue la personas que más nos ha hecho sufrir ¿cierto?
Este ritual es dedicado a quien decida que lo importante es vivir y NO con quien vivir. Para quien decida con valentía que este es el momento de dejar atrás el sentimiento hacia aquél o aquella que nos trajo burlas, mentiras y traiciones.
¿Estás listx para dejar esto atrás?
Elementos:
Cerillos de madera
Una cubeta o lata de metal
Una copa de tequila
Una vela blanca
Una vela azul
Una vela roja
Una vela rosa
Todas las fotografías, cartas, recados, recuerdos, regalos baratos y la ropa de la persona, qué aún estén en tu poder.
Realización
Estamos consientes de que necesitas un gran valor y decisión para deshacerte de todo aquello que te recuerde a la persona y los momentos felices que pasaste con ella, los deseos, las ilusiones, la esperanza. Te felicitamos por tu decisión, de moverte hacia adelante, a un nuevo amor, a la pareja adecuada.
Primera fase: El ritual debe llevarse a cabo una noche de luna nueva. Recopila todas sus fotografías, los muñequitos, tarjetitas, la camiseta que te prestó, el suéter que conservas, todo aquello relacionado con esa persona que saldrá de tu vida (no incluye joyas o cualquier objeto costoso, esas las limpiarás de otra manera).
En un lugar seguro al aire libre mete todos los objetos dentro del recipiente de metal, si son muchas, usa la cubeta; si son pocas, una lata bastará. Toma la copa de tequila y viértela sobre los objetos, para que se mojen con el licor.
Enciende un cerillo y, con tu mente en total concentración, recuerda todos, todos los malos momentos que pasaste por esa persona. Recuerda lo peor y cómo te hizo sentir.
Arroja el cerillo dentro del recipiente para prender fuego a los objetos; obsérvalos arder y siente como al ir consumiéndose desaparecen tus recuerdos. Di lo siguiente “Fulanito (con nombres y apellidos), aquí quemo y dejo consumir cualquier rastro de mi amor hacia ti. Adiós”.
Si tienes objetos valiosos que no quemaste, purifícalos en el fuego que encendiste: sosténlos con ambas manos suficientemente alejados de la lumbre para que no vayan a incendiarse o dañarse y pásalos por encima, pensando que la lumbre eliminará, cualquier vibración buena o mala recogida anteriormente, quedando listos para usarse y cargarlos con las nuevas vibraciones positivas que llenarán tu vida a partir de ese momento.

Para terminar, una vez completamente frías las cenizas, recógelas en una bolsa y tíralas al viento de la noche para que se las lleve bien lejos de ti. Puedes hacerlo en un jardín, parque, la calle, o cualquier lugar fuera de tu casa.
Si tienes ganas de gritar, maldecir, llorar o reír histéricamente, hazlo, no te reprimas. Es parte de la limpieza mental, física y emocional que has realizado. Ahora eres libre y el mundo es tuyo para hacer lo que tu quieras, sin ataduras ni rencores. Tu futuro empieza en ese momento, aprovéchalo.
Segunda fase: Ya en tu casa, en un lugar tranquilo, pon las cuatro veladoras en un plato formando una cruz. Enciente primero la vela roja, símbolo de la fuerza y del dominio; después enciende la vela azul, de la espiritualidad; en tercer lugar, prende la vela blanca que te ayudará a encontrar la paz y, por último la vela rosa, que te armonizará y abrirá de nuevo las puertas del amor.
Trata de dormir bien y en paz esa noche, porque a partir del día siguiente tu vida cambiará. De pronto y gradualmente, te sentirás mejor contigo misma, más atractiva y más segura de que tomaste la decisión correcta: el olvido. Es más, ya ni recuerdas a esa persona y no volverás a pensar en ella ni a mencionarla. ¡Suerte!
Texto tomado de: Rituales para el amor, la belleza y la prosperidad, de Pita Ojeda y Rosa Salazar.








Agregar comentario